La gestión pública y el Medio Ambiente

Liza Fendt, economistascr.com

Costa Rica es uno de países del mundo en donde se ha dedicado más esfuerzo para conservar, conocer y educar acerca de la biodiversidad. Este esfuerzo se ha realizado por medio del Instituto Nacional de Biodiversidad, INBio, como lo conocemos popularmente. Luego de la creación del sistema de parques nacionales en la década de los años setenta y su crecimiento y consolidación en los años 80.

La creación del INBio por parte del estado, en 1989, puede entenderse como el paso siguiente en el proceso de conservación y desarrollo del país. Antes de la creación del INBio no existía en el país, y menos en el estado costarricense la iniciativa de crear inventarios y colecciones de la biodiversidad, aunque existieran algunas colecciones en los museos nacionales. Tampoco había un esfuerzo sistemático de investigación de la biodiversidad, se daban esfuerzos aislados de investigación de especies por parte de diversas instituciones académicas y científicas.
El INBio se creó con el afán de construir un mecanismo ágil para conocer, conservar y hacer productiva la biodiversidad. Además de educar acerca de la biodiversidad, la idea era generar ingresos por medio de la prospección biológica e invertirlos en el esfuerzo de conservación. Esta era una tarea difícil pues el proceso de generación de conocimiento y productos es un proceso de largo plazo, de prueba y error y de alto costo en recursos y tiempo, intensivo en conocimiento científico y experiencia. No es algo a lo que se puedan dedicar las instituciones del estado, sin embargo era una actividad novedosa y prometedora para el país, que además hacía más posible la conservación. En el año 1992 participé en un estudio financiado por la Agencia de Cooperación Sueca cuyo objetivo era estudiar el valor económico de la información de las especies, y su papel en la conservación (la tarea central del INBio).

 

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Debido a las recientes noticias con respecto a la fragilidad financiera del INBio, y las opiniones que se han externado respecto a éste haber sido una instancia de “privatización de la biodiversidad”, decidí realizar un diagnóstico objetivo acerca de lo logrado por INBio en estos 25 años de vida. En aquel momento los objetivos del INBio eran, Realizar y conservar un inventario de la biodiversidad costarricense. Desarrollar sistemas de información sobre biodiversidad y su conocimiento que fueran accesibles por parte de usuarios nacionales e internacionales. Desarrollar iniciativas de prospección química que tuvieran aplicación económica. Es importante reconocer el valor de la iniciativa en sí. Costa Rica se puso a la vanguardia de la conservación y la utilización racional de los recursos naturales, proponiéndose entrar en un sector de la economía en la que solo los países desarrollados participaban.
Tradicionalmente, especialistas internacionales con años de experiencia, biólogos y taxónomos exploraban diversas zonas del mundo para descubrir nuevas especies y en ellas, nuevos compuestos químicos de gran valor comercial para la industria. La idea detrás del INBio era que los costarricenses podían apropiarse de este proceso, colectar y conservar su propia biodiversidad para luego investigarla y derivar conocimiento valioso que podría venderse y-o industrializarse a nivel nacional o internacional. Nada más justo y equitativo que esta iniciativa, que nacionalizó la investigación de la biodiversidad ofreciendo el conocimiento producido en forma gratuita y en línea, como lo está hoy. Por lo tanto, desde el principio, el INBio previó que se asociaría al sector privado nacional e internacional, no para vender el patrimonio, sino para desarrollar conocimiento y servicios y venderlos, generando beneficios financieros, que se re-invertirían en la conservación. La idea era que la biodiversidad podía trabajar para la conservación.

 

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Algunas de las críticas recientes al INBio surgen de la incapacidad de comprender este mecanismo. Entre los primeros aportes del INBio, está la participación de Costa Rica en la elaboración del Convenio sobre la Diversidad Biológica de la Naciones Unidas en 1992 (al cual se suscribió). Promoviendo sus tres pilares, Conservación, Uso sostenible y Distribución Justa de los beneficios de su utilización. La investigación en la que participé, concluyó que los costos de operación del INBio, en lo relacionado a las colecciones eran aceptables y comparables con los promedios mundiales. Se concluyó que existía la posibilidad de completar el inventario de plantas, no así el de artrópodos, el cual resultaba de un tamaño mucho mayor y una tarea titánica. Además se concluyó que era de importancia estratégica establecer una contabilidad de costos que permitiera poner precio final a la información y el conocimiento que el INBio estaba creando para establecer un mecanismo que asegurara la sostenibilidad financiera de la institución y la captura de fondos para reinvertir en la conservación.
En esos primeros años, se hicieron evidentes grandes beneficios que la institución creaba para nuestro país. Por ejemplo, se reunió una gran cantidad de fondos de orígenes diversos que llegaron al país para ser invertidos en la realización de inventarios, la realización de investigación y en educación. Muchos investigadores que se habían dedicado al estudio de especies tropicales, se acercaron a la institución a ofrecer su experiencia y conocimiento y a participar en la iniciativa. Empresas privadas que nunca antes habían trabajado en equipo, se unieron al INBio para aprovechar la información disponible y colaborar financiando investigaciones conjuntas y realizando un aporte a la conservación. Otras entraron en contratos de servicios que no solo cubrían los costos del INBio sino que además permitían a la institución recibir entrenamiento e invertir en equipo.

Otro beneficio importante fue el impacto de la contratación y entrenamiento de los para-taxónomos, cuya labor creaba beneficios educativos y financieros para sus comunidades de origen y actividades económicas del tipo “spin-off” que dejaban beneficios importantes a sus comunidades. Finalmente, pero no menos importante, se aprendió a negociar acuerdos con la industria, obteniendo beneficios que iban desde, fondos para invertir en colecciones, conservación y prospección, así como participación en licencias de productos. Una revisión más profunda a los 25 años de labores demuestra que se han cumplido a cabalidad sus objetivos. En cuanto a la realización y conservación de los inventarios, la colección de plantas alcanza el 95% de completitud y la colección de Insectos alcanza el 18%. Esto coincide con los hallazgos de la investigación del año 1992 que indicaba que el inventario de artrópodos era demasiado extenso para ser posible. Adicionalmente, el INBio ha realizado el mapeo de los ecosistemas que componen el 54% del territorio nacional y a generado conocimiento sobre el 30% de las especies conocidas en el país.

 

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Financieramente el INBio ha sido un proyecto de gran importancia y éxito para nuestro país. Del año 1990 al año 2013 el INBio logró captar un poco más de 44 millones de dólares de fondos de organismos internacionales y bilaterales. Sumando todas las fuentes y en todos sus años de operación, el INBIo reunió 118 millones de dólares, que de otra manera nunca hubieran llegado al país. Estos fondos se han invertido en su totalidad en conservación, investigación, bioalfabetización, bioprospección, sistemas de información de acceso al público y colecciones. El valor presente del inventario de biodiversidad creado por el INBio alcanza los 22 mil millones de colones. Y lo más importante a destacar es que la propuesta original de aportar a la conservación partiendo de la bioprospección, se ha cumplido con creces. El INBio ha aportado alrededor de 700 mil dólares al parque nacional Isla del Coco y ha realizado transferencias en especie de 6.9 millones de dólares al sistema de áreas de conservación. En cuanto a los sistemas de información y la democratización del conocimiento sobre la biodiversidad, INBio ha publicado más de 250 títulos de libros y materiales educativos, y ha creado un sistema de información sobre biodiversidad, en línea, que recibe en promedio 25,000 consultas diarias. Ha reunido más de 600 científicos de 42 países para participar en diversas investigaciones. De ellas, 60 investigaciones se han desarrollado en el área de salud y agricultura, buscando soluciones a problemas que se enfrentan en nuestro país. Adicionalmente, se han generado más de 2500 artículos científicos y se han formado más de 300 guías naturalistas que contribuyen al sector turístico de nuestro país. Adicionalmente el INBio colabora con municipalidades y otras instancias que se aproximan a la institución buscando ayuda para reforestar y manejar eficazmente áreas protegidas y de conservación.

 

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Como si lo anterior no bastara, gracias a la creación del INbioparque, se han desarrollado más de 1,500,000 experiencias educativas sobre biodiversidad, contribuyendo de manera valiosa a la educación científica y al interés en la conservación de los niños costarricenses. En cuanto a aplicaciones productivas, el INBio ha trabajado con 60 socios industriales y ha firmado 92 convenios de investigación orientados a la producción. En el mercado nacional existen ya dos productos farmacéuticos originados por la investigación del INBio trabajando de manera conjunta con la industria nacional (cuasia y estilo) y en el mercado internacional el INBIo ha desarrollado otros dos productos uno de uso industrial, otro médico y ha brindado información para la investigación y desarrollo de un nuevo antibiótico. Actualmente el INBio es poseedor de 33 patentes de productos que eventualmente brindarán beneficios a la conservación del país.
Cabe mencionar que el INBio se ha convertido en una instancia educativa en cuanto al proceso mismo de la investigación, documentando y brindando servicios en lo que se refiera a los pasos a seguir para llevar un producto del laboratorio al mercado. Los proyectos que se realizan con el sector privado se formulan de manera que las empresas cubren la totalidad de los costos de la investigación y además realizan un aporte (pagan un precio) que va a invertirse en conservación, educación, o investigación. Y aunque no se lo había propuesto, el INBio ha terminado siendo el socio natural de muchas iniciativas de cooperación para la conservación a nivel mundial, entre ellas el programa para la cooperación sur-sur, financiado por Holanda y otros proyectos promovidos por el fondo GEF de las Naciones Unidas. Partiendo del ejemplo de Costa Rica, muchos países se han acercado para aprender sobre las actividades del INBio y reproducir, aunque sea solo algunas de ellas, en sus territorios.
Estos hechos me permiten concluir que el INBio es una institución que cumple los objetivos para los que fue creada y ha traído incontables beneficios al país. Sin embargo, el día de hoy, la situación financiera del INBio es frágil. Las crisis económicas y la promulgación de Costa Rica a un país de renta media han reducido la ayuda dirigida al INBio y los recursos destinados a investigación y desarrollo. No cabe duda que la gestión del Instituto pudo ser mas eficaz en la planificación financiera de largo plazo, pues el INBio ha invertido quizás demasiados fondos en el esfuerzo de conservación. Actualmente la institución se encuentra en un proceso de re-ingeniería que le permitirá seguir cumpliendo sus objetivos. Debe dejar de asumir los costos de mantenimiento de las colecciones. Debido a que las colecciones son patrimonio del estado, éste debe asumir su costo de mantenimiento, aunque no lo hizo hasta ahora y no asumió su costo de creación (22 mil millones de colones). Por otro lado, el parque se trasladará también a manos del estado para ser operado por él. Este proceso a dado pie a críticas y sospechas infundadas. Estas ignoran los inmensos beneficios que el INBio ha dejado a Costa Rica y la importancia de continuar con la iniciativa, tanto para la conservación como para nuestra economía. Desafortunadamente la postura de este gobierno parece ser que, es más importante la distribución del ingreso y la creación de empleo que la conservación y conocimiento del medio ambiente. Lo cual es sin duda un paso atrás en la política tradicional de desarrollo sostenible costarricense y en la historia de nuestro país. La conducta del actual gobierno parece indicar su deseo de que el INBio desaparezca. Quizás por eso resultó tan acertado en 1989 la creación del INBio como asociación privada. En esta forma, se logra evitar que el país retroceda en lo que es más importante para los costarricenses: El desarrollo sostenible.

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