Descubra en un día de campo, el mundo de los macrohongos

Desde las frías y escarpadas montañas de la Cordillera de Talamanca hasta las tierras bajas de nuestras costas caribeñas y del Pacífico; de norte a sur y de este a oeste, Costa Rica guarda un valioso tesoro oculto, los macrohongos.

Principalmente en la época lluviosa, y como salidos de la nada, aparecen de forma súbita ante nosotros los increíbles macrohongos. Estos enigmáticos y maravillosos seres vivos nos muestran sus interesantes formas y suculentos cuerpos fructíferos con inimaginable variedad de colores, formas, tamaños, olores y sabores; todos ellos irrumpiendo con fuerza la superficie de la madera, el suelo y cualquier otra materia orgánica lista para ser procesada.

En un solo día de campo, adentrándonos entre bosques con viejos y espectaculares robledales, suelos cubiertos de hojas caídas, musgos cargados de humedad y acompañados por el maravilloso canto de las aves, el perfume de las flores y la llovizna propia de las frías zonas aledañas al Cerro de la Muerte, podemos encontrar más de 50 especies diferentes de llamativos macrohongos, muchos de ellos comestibles, otros con propiedades medicinales y algunos venenosos e injustamente temidos por muchos; pero todos cumpliendo un importante papel como recicladores naturales en el ecosistema.

Específicamente en las cercanías de la localidad de Villa Mills, en compañía de personas propias de la zona, hemos encontrado durante una breve caminata especies como: Boletus frostii, una especie de uso comestible en México; Lycoperdon perlatum, utilizada como alimento en países como China, Japón, Estados Unidos, México, Canadá, Bulgaria, Alemania, Italia, Suiza, Grecia, Turquía, Ucrania, Polonia, entre otros; Stereum hirsutum, reportado como medicinal (antibacterial); Lentinula aciculospora, descrita en el año 2.000 en nuestro país como especie nueva para el mundo, de exquisito sabor y aroma, superando a la legendaria especie asiática; Lentinula edodes; Fistulina hepatica, usada como comestible en Australia, Bulgaria, China, Chile, Francia, Alemania, Hungría, Italia, Japón, Polonia, Portugal, Eslovenia, Turquía, Reino Unido y Estados Unidos y Laccaria amethystina, consumida en países como Bulgaria, China, Guatemala, México, Nepal, Japón, Alemania, Francia, Portugal, Reino Unido, Laos y Papua Nueva Guinea.

La experiencia de observar, fotografiar y aprender sobre la historia natural de los macrohongos es un valioso regalo digno de ser aprovechado, admirado y valorado como parte de la maravillosa biodiversidad que encierra nuestro país.

Le invitamos a formar parte de esta aventura junto a nuestros amigos de Fungi Tours Costa Rica, un grupo formado para descubrir este maravilloso mundo y apoyar el turismo rural, ¡No se pierda esta aventura! Para más información visite: https://www.facebook.com/FungiToursCostaRica

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