El árbol de Guanacaste

Fue declarado como el árbol nacional de Costa Rica, el 31 de agosto de 1959, durante el gobierno del Lic. Mario Echandi Jiménez, por decreto No. 7.
en homenaje a los guanacastecos, por su Anexión del Partido de Nicoya al país en 1824. Además, se tomó en cuenta debido a que para muchos, la gran sombra que da este bello árbol se asemeja a la protección que el Estado nos brinda a todos los costarricenses.
Por sus características naturales y su importancia para la comunidad, un árbol de Guanacaste ubicado en el parque Héctor Zúñiga, en Liberia, recibió el Premio al Árbol Excepcional que otorga el Instituto Nacional de Biodiversidad (INBio).

Guanacaste viene del idioma del pueblo originario náhuatl Guautil árbol y Nacaztli oreja, que significa árbol de la oreja, porque los frutos del mismo se parecen a las orejas de las personas, unas vainas duras de brillante color café con forma de oreja.
No es un árbol que pueda ser hallado cerca de los ríos o arroyos, de hecho, es más común encontrarlo en las sabanas o en lomas pequeñas. En ocasiones, se usa como árbol ornamental.
Llega a alcanzar hasta 30 metros de altura, en sitios donde se da una estación seca, fuerte, este árbol es protegido para destinarlo a sombra de áreas ganaderas o agrícolas. Su madera es fácil de trabajar y se usa en tablas y vigas para construcciones rurales, utensilios de cocina, canoas, ruedas de carreta, muebles, carrocería y enchapes. Es resistente al fuego y al comején, durable en el agua y en suelos húmedos. La madera seca no tiene olor, aunque el aserrín despide un olor penetrante. No se debe tirar a los ríos porque mata los peces y al ganado.
La goma aromática liberada por la corteza ha sido usada en el campo para tratamientos de afecciones bronquiales y pulmonares. El tanino tiene mucho valor como material curtiente. Además, la corteza se ha empleado en forma de jarabe contra los resfriados y como sustituto del jabón, al igual que la pulpa de las vainas, especialmente para lavar telas de lana.
La vainas también son apetecidas por el ganado, el cual pasa pastando tranquilamente bajo los árboles que están botando las vainas y traga enteras la mayor parte de las semillas, motivo por el cual nacen tantos arbolitos en los corrales y rodeos de ganado.

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