Cómo se puede volar

24 de agosto de 2010

El Financiero #782 del 23 al 29 de agosto 2010

Los intentos que los humanos hemos hecho para poder imitar el vuelo de las aves han dado un importante resultado: el desarrollo de la aviación.

El “invento” de las alas, su forma y la manera de usarlas hacen que los pájaros puedan volar de dos maneras: planeando y elevándose, o aleteando e impulsándose.

Como entretenimiento, hemos diseñado aparatos con alas para planear y que van desde pequeños aviones de papel hasta avionetas de una o dos plazas.

Estos aparatos carecen en su gran mayoría del elemento que genere la fuerza para elevarse. Eso lo compensamos con la fuerza del brazo para lanzar el avioncito de papel al aire; con el vehículo que jala al planeador hasta que este se eleve; o cargando un parapente en nuestras espaldas hasta un sitio alto de donde podamos lanzarnos al vacío.

Esto mismo lo logra un zopilote o una gaviota con tres o cuatro aletazos que la elevan rápidamente a gran altura. Y de ahí en adelante, es cuestión de aprovechar las corrientes de viento o las corrientes térmicas para desplazarse hacia delante o hacia arriba.

La otra forma de vuelo, la del aleteo que impulsa al ave hacia arriba y la empuja hacia delante, es algo que los humanos no logramos emular. Los intentos documentados en películas antiguas, son verdaderas tragicomedias por lo grotesco de los diseños de las alas y lo accidentado del final de la prueba.

Por el diseño anatómico del ala y su musculatura, las aves que tienen este tipo de vuelo se elevan y desplazan hacia adelante a velocidades asombrosas. Además, pueden hacer toda clase de maniobras cambiando dirección y velocidad para llegar adonde quieren.

Los humanos logramos obtener la fuerza física para elevar la máquina voladora y desplazarla hacia delante mediante motores de hélices o retropropulsión. Un gran avance sin duda, pero a un costo energético y económico monumental.

Máquinas voladoras

3 de agosto de 2010

El Financiero #779/ 2 -8 de agosto 2010

Como sabemos, fueron las aves las que motivaron el desarrollo de la aviación, gracias a que los humanos logramos reproducir la forma de sus alas y algunos detalles de cómo las utilizan. Pero, estos animales siguen superando con creces cualquier máquina voladora, llámese avión o helicóptero, por la forma en que usan sus alas y cola para hacer lo que quieren o necesitan.

La verdad es que por las razones que sean, las maniobras maravillosas que hacen en el aire despiertan justamente nuestra admiración y envidia.

Es algo conocido que el vuelo es el modo principal de locomoción empleado por la mayoría de las especies de aves para desplazarse en búsqueda de alimento, para evitar depredadores o realizar cortejos en las épocas de reproducción.

Según los expertos, el vuelo depende de la forma de las alas, que no son planas sino cóncavas, constituyendo una superficie de sustentación en el aire. Además, está la manera como las mueven.

El fenómeno del vuelo responde a principios básicos y leyes de la física. En términos sencillos, es un balance dinámico entre dos grupos de fuerzas opuestas: unas que empujan hacia arriba y hacia abajo; y otras que lo hacen para adelante y para atrás.

Recordemos que el peso es el resultado de la gravedad de la Tierra, y las aves gracias a su diseño anatómico lo reducen al máximo posible para minimizar la fuerza que las jala hacia abajo.

Por este mismo diseño, el flujo de aire sobre las alas crea una fuerza que jala al ave hacia arriba. Igualmente la forma del pico, cabeza y cuerpo les reduce la resistencia del aire hacia el frente y la fuerza de arrastre hacia atrás.

Sin embargo, hay que aclarar que los insectos lograron volar mucho tiempo antes que las aves y son mucho más versátiles, ya que su pequeño tamaño hace que la física de su vuelo sea más sencilla.

Vuelo supremo

30 de junio de 2010

El Financiero #774/ 28 de junio – 4 de julio 2010

“Quiero vivir la vida aventurera de los errantes pájaros marinos; no tener, para ir a otra rivera, la prosaica visión de los caminos”. Esta estrofa de Vuelo Supremo , bellísimo poema de Julián Marchena, resalta muy bien la admiración que nos despierta a los humanos el vuelo de las aves.

No podemos ser indiferentes a esa elegancia y facilidad con la que muchas de ellas se desplazan por el aire, haciendo como en un juego con el viento, los movimientos y maniobras más complejas, sin mayor esfuerzo.

Al hacerlo transmiten una sensación de libertad envidiable, por no tener que seguir rumbos establecidos, por poder ir adonde quieran.

Si el escenario
donde observamos el vuelo de una gaviota es una bella playa guanacasteca frente al mar, o el de un gavilán en un verde valle como Ujarrás, con un cielo azul abierto de fondo, no es de sorprenderse que poetas y músicos se inspiren en ellos.

Sin embargo, el tema del vuelo de las aves va más allá de consideraciones artísticas o estéticas. Son las máquinas voladoras más sofisticadas que existen o que conocemos, que motivaron a los humanos a querer también volar. De ahí nació la aviación, una actividad sin la cual es difícil de imaginar el mundo moderno.

Estos dos aspectos se destacan en los resultados de un estudio realizado por la empresa Airbus, el Airbus Bio-Index, una encuesta de más de 10.000 niños y jóvenes entre cinco y 18 años de diez países de todo el mundo, que exploró las percepciones que ellos tienen de la naturaleza.

Más del 70 % de los jóvenes participantes sabían que la industria de la aviación se inspiró en las aves, expresando además que si pudieran copiar ellos mismas una habilidad de la naturaleza, el 66 % escogería el volar como un pájaro.

El vuelo de las aves es un ejemplo más de cómo el estudio y la imitación de las mejores ideas de la naturaleza pueden ayudarnos a resolver problemas humanos, a la vez que ser motivo de inspiración de obras artísticas que nutren nuestros espíritus.

¿Cómo canta un ave?

2 de junio de 2010

¿Cómo canta un ave?

En esta época del año es usual escuchar a los yigüirros que inician su sonoro cántico en la madrugada despertando a dormilones. Pero, hay algo que admirar aquí. ¿Ha notado que las tonadas de esta, al igual que muchas otras aves cantoras, tiene una compleja variedad de notas? Si oímos con atención podremos apreciar que son capaces de cantar seguido por varios minutos, sin detenerse a tomar aliento.

Aún más interesante es el hecho de que combinan notas musicales dando acordes y produciendo una gran diversidad de sonidos.

Las habilidades vocales de las aves radican en el extraordinario diseño de su órgano productor de sonido que tiene el peculiar nombre de siringe. A diferencia de nuestro sistema de cuerdas vocales, que está en la parte superior de la tráquea y a la altura del cuello, la siringe está más abajo, hacia el pecho, donde se unen los dos tubos (bronquios) que vienen de los pulmones formando una ye invertida.

Gracias a este diseño la siringe tiene dos fuentes distintas de sonido, una en cada bronquio. Estos a su vez poseen membranas que vibran generando sonido cuando el aire proveniente de los pulmones pasa sobre ellas. Al tener dos tubos puede producir simultáneamente sonidos distintos de cada lado, que mezcla en sus trinos. La variedad de acordes que produce es mucho mayor que la nuestra.

La otra habilidad de canto en la que también nos superan, la de poder cantar por varios minutos sin pausa para coger aliento, se debe a que pueden hacer cortas respiraciones coordinadas con cada sílaba de su canto.

Historias como esta, narradas por un buen guía tico en sitios como un bosque nuboso de Monteverde, oyendo el canto del pájaro campana, hacen que a Costa Rica vengan gentes de Europa o Estados Unidos a educarse y recrearse con nuestra naturaleza.

Cantantes Excelsas

6 de mayo de 2010

El Financiero #766 3-9 mayo 2010

En “Manojo de Guarias”, una de mis poesías favoritas del poeta ramonense Lisímaco Chavarría, hay una estrofa que hablando de las guarias dice: “ …en mis bosques nativos las he visto, dónde el sinsonte al manantial remeda”. Y en otra agrega “…cuando los bueyes van por los caminos, oyéndole al jilguero su romanza”.

Es así que no solo las flores sino las aves han inspirado a artistas como Lisímaco, al igual que a poetas y músicos universales. El canto de las aves es sin duda un fenómeno natural de singular belleza, para quienes tienen la sensibilidad de apreciarlo.

Parte de lo interesante del tema es que nuestra apreciación estética y musical no tiene nada que ver con la razón misma de dicho canto, que es simplemente de comunicación entre individuos. Las aves se convirtieron en cantantes excelsas a fin de comunicar a sus potenciales parejas, rivales o depredadores las cosas importantes que tienen que decirse como ¡huyan!, ¡vengan!, ¡aquí estoy!, o ¡atrévase!

Es asombroso que el canto va a tono con el ambiente en que viven, como el sinsonte que remeda al manantial en un bosque, o el del perico o lora que responde como un eco al canto de un congénere para mantenerse en la bandada. Hay estudios que muestran que aves como los zorzales tienen un repertorio de hasta 300 canciones melodiosas. Otras, como los vaqueros, emplean hasta 40 notas musicales diferentes.

Cuenta un experto que un músico británico grabó un bello canto de una ave europea y reproduciéndolo a baja velocidad encontró partes asombrosamente similares a la V Sinfonía de Beethoven. En otro caso encontró la similitud con preludios y fugas de J. S. Bach. ¡Y que el ave podía cambiar su tono según las reglas clásicas para formar una sonata!

¡Estamos aún a tiempo para aprender a apreciar y valorar el arte en la naturaleza!

Bailarines seductores

6 de abril de 2010

El Financiero, edición 762

Es algo común en las aves que el baile sea una parte destacada del cortejo que el macho emplea para atraer a la hembra. El baile puede combinarse con el canto y con el despliegue de plumajes de colores vistosos para hacer más exitosa y elaborada la estrategia de atracción. Estos cortejos pueden ser complejos y refinados.

Normalmente es un macho solo el que realiza el cortejo y en la mayoría de las especies este se encargará de eliminar cualquier competencia que pueda tener.

Pero, como es usual en la naturaleza, hay especies que hacen cosas innovadoras. Ya no solo combinan los elementos de seducción del baile, canto y plumajes coloridos, sino que los machos en vez de competir colaboran formando un equipo para atraer a las hembras. Es algo muy poco usual en la naturaleza, que hace un ave tropical llamada Chiroxiphia caudata.

Más sorprendente aún es que el equipo tiene un jefe o capitán. Para iniciar el cortejo, este hace un silbido de llamado a otros machos que en número de dos o tres conforman el equipo, escogiendo una rama horizontal como percha para realizar un elaborado baile acrobático acompañado de ruidosos cantos y despliegues del colorido plumaje.

La hembra no tarda mucho en aparecer atraída por semejante despliegue, posándose en la percha en muy cercano contacto con los bailarines. En determinado momento y con la autoridad de un árbitro, el macho da la orden al equipo de detener el baile y de retirarse, quedando él solo con la dama. Si ella lo acepta cumplirá el ciclo reproductivo en una relación de pareja de muy corta duración, pues concluida la cópula ella se alejará a hacer su nido y criar sus polluelos.

Como un clásico donjuán, el capitán volverá a llamar a su equipo para continuar el baile de cortejo para atraer a otras hembras.

¿Quién inventó el moon walk?

1 de marzo de 2010

El Financiero, edicion 758,  1 al 7 marzo 2010

¿Quién inventó elmoon walk? Michael Jackson, sería sin duda la respuesta de quien haya conocido a este famoso y singular cantante y bailarín.

Con fundadas razones, los biólogos especialistas en aves tienen otra respuesta: el saltarín de cabeza roja, una pequeña y bellísima ave tropical habitante de las tierras bajas del Caribe y el Pacífico sur costarricenses. Su nombre científico es Pipra mentalis , los machos son pequeños (10 cm) y muy bonitos, color negro oscuro y la cabeza rojo escarlata.

Para atraer a las hembras ejecuta un baile cuya coreografía no tiene nada que envidiar a la de Michael Jackson.

“El pajarito emplea una rama que le da espacio para ejecutar los movimientos”.

El pajarito emplea una rama horizontal, como una percha, que le da espacio para ejecutar los elaborados movimientos. Empieza con una maniobra acrobática aérea y, aterrizando suavemente en la rama, se inclina hacia delante, levanta la cola y golpea con las alas sus costados provocando un ruido seco. Continúa dando brinquitos cortos y rápidos direccionando su cuerpo hacia atrás, adelante, o de medio lado, dando el efecto visual de un deslizamiento suave sobre la rama.

Si logra el objetivo de atraer a la hembra con semejante cortejo, esta lo acepta como pareja. Se supone que los mejores bailarines son los más exitosos en conquistar a las hembras.

Se podría argumentar que Michael Jackson, de manera original, recreó sin saberlo el baile que el saltarín de cabeza roja había inventado en nuestras tierras, posiblemente hace miles de años. O se podría especular que quizá vio el baile de ese pequeño bailarín silvestre en la naturaleza o en un video y lo adaptó a su singular estilo.

¿No lo cree? Véalo con sus propios ojos

Pensemos que si el moonwalk se inventó en nuestros bosques, cuántas cosas más habrá ahí que no hemos descubierto.