El arrecife coralino

El Financiero #866 del 30 de abril al 6 de mayo 2012

Dicen los expertos que los arrecifes de coral son las estructuras vivientes más grandes que existen en la tierra. El mayor del mundo es el conocido como la Gran Barrera de Coral, en la costa norte de Australia, que mide más de 2.000 km?. Le sigue el Arrecife Mesoamericano, en el Caribe, frente a la costa de Yucatán, Belice, Guatemala y Honduras. Su tamaño es como de un tercio del australiano.

Los arrecifes son el equivalente en el mar de los bosques lluviosos tropicales: ambos representan las formaciones naturales más ricas en biodiversidad que existen, producto de 3.800 millones de años de evolución de la vida en el planeta.

Su ubicación es tropical, porque los corales que son animales muy pequeños, requieren para crecer temperaturas tibias, en el rango de los 20°C-28°C. Pero además necesitan de mucha luz solar, por lo que se ubican sobre la plataforma continental cercana a la costa, a profundidades que pueden llegar a los 50 metros. Así es como crecen mejor y más rápidamente en aguas limpias y cristalinas, en las que la luz alcanza fácilmente el fondo marino.

Un arrecife es una estructura física muy sólida, formada por capas de un material calcáreo, un tipo de cemento, que los corales depositan alrededor de ellos mismos durante su crecimiento. Al morir el coral, esa estructura calcárea sirve de base para el crecimiento de la siguiente generación de corales, en un ciclo sin fin en el tiempo. Un arrecife tarda así cientos de miles de años en formarse.

El resultado es una estructura o barrera paralela a la costa, en un medio rico en nutrientes, que unido a la claridad y mayor tranquilidad de su aguas, da como resultado formaciones de belleza extraordinaria. Los arrecifes están poblados por miles de otras especies de animales, plantas y microorganismos, de las más diversas formas, tamaños y colores. Por eso son el deleite no solo de científicos sino de turistas, fotógrafos y cineastas.

Publicado en 2012 | Deja un comentario

Necesito del mar

El Financiero #862 del 26 de marzo al 8 de abril de 2012

“Necesito del mar porque me enseña: no sé si aprendo música o conciencia: no sé si es ola sola o ser profundo…”.

Este párrafo de una poesía de Pablo Neruda nos recuerda la importancia del mar. ¿Cuántas poesías, composiciones musicales, narraciones literarias, pinturas, películas o fotografías habrán sido inspiradas por el mar?

Y esta es solo una parte de la dimensión cultural de su importancia pues para muchas comunidades alrededor del mundo, su vida gira enteramente alrededor de estas enormes masas de agua salada.

Desde una perspectiva económica, y por su capacidad de recrearnos, el mar es la base fundamental de la industria turística, del desarrollo habitacional urbano o del transporte y comercio. Además, nos suple de grandes cantidades de muy diversos tipos de alimentos; la industria pesquera en el mundo es una actividad que mueve millones de dólares y da empleo a muchísima gente. Con un gigantesco potencial empieza a suplirnos ya de productos farmacéuticos y soluciones industriales.

En lo ecológico, los océanos cumplen funciones vitales para la vida en nuestro planeta pues la tierra, la atmósfera y los océanos están interconectados a través de procesos fundamentales que mueven y transforman elementos y determinan el clima planetario. Elsecuestro de gigantescas cantidades de bióxido de carbono es un ejemplo de ello.

Igualmente vital es la capacidad del mar de transformar, detoxificar y secuestrar toneladas de desechos, materiales y sustancias indeseables que depositamos en sus aguas.

Estos servicios del mar los creíamos inagotables, como muchas otras cosas que nos da la naturaleza. Ya esto no es así. Le estamos pidiendo más de lo que puede dar.

Tenemos que cambiar nuestra relación con el mar, pues, como dice Neruda, necesitamos del mar que tanto puede darnos y enseñarnos.

Publicado en 2012 | Deja un comentario

Biodiversidad, ciencia y cultura

El Financiero #858 del 27 de febrero al 4 de marzo 2012

Para muchos de los que nos dedicamos a las ciencias naturales, una de las características más sobresalientes que tiene la vida en la Tierra es su extraordinaria y asombrosa diversidad. Nunca antes, en los 3.800 millones de años de historia, habían existido tantas ni tan diversas formas de vida como las que existen en nuestros tiempos.

Esa diversidad la encontramos en las formas y tamaños de los seres vivos, en las maneras en que se las ingenian para cumplir sus ciclos de vida y en la armonía con que se adaptan al ambiente. Todos poseen alguna característica, sea física, química, biológica o ecológica, que nos atrae, nos divierte, nos asombra o nos inspira. A diferencia de nosotros, viven y mueren dejando siempre un mundo mejor para sus hijos.

He procurado compartir con los lectores un poco de los muchos conocimientos que la ciencia y la tecnología han generado sobre nuestro mundo natural, con la esperanza de que lo valoremos en todo sentido, y para que la grave amenaza del rápido deterioro de nuestro entorno sea una preocupación compartida. Todo esto porque los humanos estamos demandando más de lo que nuestro planeta nos puede dar. Pero también he buscado mostrar con numerosos e ingeniosos ejemplos como, por medio de la ciencia y la tecnología, podemos encontrar en la naturaleza las soluciones que requerimos para desarrollarnos de manera sostenible.

Hemos hablado igualmente de cómo ese interés con la naturaleza podríamos convertirlo en parte de nuestra identidad nacional, de nuestra cultura, entendiendo por cultura “el conjunto de conocimientos científicos, literarios y artísticos de una persona, pueblo o época”.

Por todo esto le agradezco profundamente a mi país y a su Ministerio de Cultura que consideren que lo que en mi vida haya podido hacer en el campo de las ciencias naturales, sea merecedor del Premio Nacional de Cultura Magón 2011.

Publicado en 2012 | Deja un comentario

De fragancias y emociones

El Financiero #854 del 30 enero al 5 febrero 2012

Imaginemos que estamos en la sala de nuestra casa, con los ojos vendados y los oídos tapados. Sin ningún problema podremos discernir, por su olor, el paso de nuestra esposa o madre, si algo se está quemando o si chorrean café en la cocina.

Las moléculas volátiles de las sustancias responsables de un olor particular que percibimos entran por la nariz y llegan a las células sensorias de los tejidos nasales, que transmiten una señal al cerebro. La respuesta puede traer avisos, recuerdos o desatar emociones. Una feromona liberada por una hembra en celo desata la reacción incontenible de un macho para aparearse.

El olfato es el sentido que tiene el acceso más rápido a cerebro y memoria; por eso, en segundos nos puede recrear escenas y recuerdos.

Esto es el tema de interesantes libros comoPerfume (C. Newman) o la famosa novela de Patrick Süskind,El perfume . Y es la base del negocio de la perfumería, que combina arte y ciencia al fabricar una fragancia.

La ciencia de fabricar perfumes se basa en identificar, aislar y producir en cantidades industriales las sustancias químicas que tienen esa propiedad de ser fragancias. Se cuentan por cientos las fuentes de estas sustancias: flores, frutos y raíces de plantas, o productos de animales y otros organismos provenientes de los más diversos rincones del mundo.

Existen miles de sustancias químicamente bien conocidas que el olfato humano puede reconocer y que se mezclan para hacer un perfume. Pero no todos los humanos tenemos la habilidad artística que tienen los “perfumeros”, capaces de reconocer y diferenciar las distintas fragancias que componen un perfume. Y con esa habilidad pueden soñar o imaginar un perfume y después crearlo.

Todo esto y mucho más es lo que está detrás del legendario Chanel N° 5 y toda la legión de perfumes y fragancias que encontramos en ese sofisticado mercado.

Publicado en 2012 | Deja un comentario

Sobre perfumes y olores

El Financiero #850 del 2 al 8 enero 2012

Las tiendas de perfumes que vemos en centros comerciales y avenidas de las grandes ciudades, ofrecen con el mayor lujo y exquisito diseño artístico los más finos y delicados perfumes contenidos en estilizados envases. Los seductores modelos de mujeres y hombres que aparecen en los elaborados anuncios comerciales, invitan a su uso. Una tradición ancestral.

Naturalmente el valor del perfume va acorde con su sofisticada presentación. Es solo una parte de la industria de la perfumería, que mueve montos superiores a los $15.000 millones al año.

Aunque la dimensión visual es fundamental en la presentación del producto, la perfumería gira alrededor del sentido del olfato y en la producción, por parte de plantas, animales y otros organismos, de sustancias que estimulan este sentido produciendo reacciones importantes. El fabricar un perfume es algo complejo e interesante.

Es el tema de un interesante libro de Cathy Newman (Perfume . 1998. Natl.Geogr.Soc.) que trata sobre el arte y ciencia que hay detrás de la fabricación de fragancias.

Los humanos olemosempleando los receptores olfatorios que tenemos en el tejido que tapiza nuestros pasajes nasales. Esos receptores son células denominadas neuronas, que se conectan al cerebro por medio del nervio olfatorio. Como vertebrados terrestres, usamos el sentido del olfato al igual que un pez emplea el del gusto, para percibir el ambiente químico alrededor. Nuestro sentido olfatorio detecta así las partículas o sustancias que están suspendidas en el aire.

A diferencia de los sentidos de la vista y oído que perciben impulsos de energía, el olfato es un detector o sensor químico, ya que los olores están constituidos por moléculas químicas. Mediante olores, los animales perciben señales de peligro, seleccionan alimento o se atraen y aparean. Humanos también.

Es el meollo de la perfumería, de cuya ciencia hablaremos más en otra ocasión.

Publicado en 2012 | Deja un comentario

Como una araña…

El Financiero #846 del 28 de noviembre al 5 diciembre 2011

Existen animales, que por sus características particulares, los humanos no los podemos ignorar. Independientemente de su tamaño grande o pequeño, logran despertar en nuestras mentes reacciones muy particulares. Hay algo en su forma y comportamiento que nos llama poderosamente la atención, y tal es nuestro interés en ellos que los llevamos a convertirse en objetos de nuestra cultura popular.

Este es el caso de las arañas, que han capturado la atención de los humanos desde hace milenios y en todos los rincones. Son seres mitológicos en la Grecia antigua y simbólicos en el folclore africano y americano. Las encontramos en las complejas y gigantescas figuras (geoglifos) de las planicies de Nazca, en la cerámica mochica o norteamericana.

En épocas actuales, aparecen como un personaje especial enEl Señor de los Anillos o encarnan el Hombre Araña de revistas y películas. Son tema de vestidos y disfraces en celebraciones como las mascaradas costarricenses o el Halloween norteamericano.

Su capacidad de tejer complejas redes para atrapar a sus presas, esperar pacientemente que caigan en ellas para atacarlas e inyectarles un veneno que las mata lentamente, son características que han calado profundamente en la mente humana. De ahí que hemos convertido a la araña en un ejemplo de paciencia por su infalible y eficaz técnica de caza, o de maldad, por envenenar lentamente a sus víctimas. De ahí que exista también la aracnofobia.

Pero también y en muchas culturas se les atribuye haber inspirado el arte del tejido, del hilado (tema muy importante en las culturas y religiones orientales), de la cestería, de la fabricación de redes para atrapar peces o humanos. No fueron los gladiadores del Circo Romano quienes inventaron una red para atrapar a su adversario; esa técnica es un invento de algunas especies de araña, que data de millones de años.

Publicado en 2011 | Deja un comentario

Más resistente que el acero

El Financiero #842 del 31 octubre al 6 noviembre 2011

En asuntos de limpieza, sea de una vivienda, una oficina, o un elegante salón, el que haya telarañas es algo que no se pasa por alto. Cuando en una escena cinematográfica se le quiere dar a un sitio un carácter lúgubre y de abandono, estas telas tienen que estar presentes. Para la mayoría, una telaraña es sinónimo de falta de aseo.

Pero en la naturaleza y para quienes se interesan en estudiarla, las telarañas son una maravilla desde un punto de vista biológico por su función, desde uno bioquímico por su composición y desde una perspectiva física por su diseño y estructura.

La función de la tela es obviamente la de atrapar presas de las que se alimenta la araña. Además, diferentes arácnidos producen diferentes tipos de tela, y a su vez, el diseño de la tela que cada especie fabrica está determinado genéticamente.

Pero una de las características que más llama la atención de científicos es la composición, elasticidad y resistencia de los hilos de la tela.

En una reciente publicación en la revista Nature, científicos españoles y escandinavos revelaron cómo la araña logra producir el hilo mezclando varias proteínas que se generan en diferentes glándulas, que están en estado líquido, pero se solidifican al contacto con el aire.

El resultado es un hilo más resistente y elástico que uno de acero de un grosor similar. Puede estirarse hasta 135% más que el acero sin romperse y es al menos tres veces más resistente que cualquiera de las fibras sintéticas hasta ahora fabricadas, el nailon incluido.

Las aplicaciones prácticas de estos descubrimientos no tardaron en surgir: desde usos industriales, como telas resistentes usadas en chalecos a prueba de bala para la policía, a usos quirúrgicos medicinales, como hilos para suturas que se reabsorben y no requieren ser removidos.

Las telarañas nos demuestran que debemos ver la naturaleza con otros ojos, con menos prejuicios.

Publicado en 2011 | Deja un comentario