Bailarines seductores

El Financiero, edición 762

Es algo común en las aves que el baile sea una parte destacada del cortejo que el macho emplea para atraer a la hembra. El baile puede combinarse con el canto y con el despliegue de plumajes de colores vistosos para hacer más exitosa y elaborada la estrategia de atracción. Estos cortejos pueden ser complejos y refinados.

Normalmente es un macho solo el que realiza el cortejo y en la mayoría de las especies este se encargará de eliminar cualquier competencia que pueda tener.

Pero, como es usual en la naturaleza, hay especies que hacen cosas innovadoras. Ya no solo combinan los elementos de seducción del baile, canto y plumajes coloridos, sino que los machos en vez de competir colaboran formando un equipo para atraer a las hembras. Es algo muy poco usual en la naturaleza, que hace un ave tropical llamada Chiroxiphia caudata.

Más sorprendente aún es que el equipo tiene un jefe o capitán. Para iniciar el cortejo, este hace un silbido de llamado a otros machos que en número de dos o tres conforman el equipo, escogiendo una rama horizontal como percha para realizar un elaborado baile acrobático acompañado de ruidosos cantos y despliegues del colorido plumaje.

La hembra no tarda mucho en aparecer atraída por semejante despliegue, posándose en la percha en muy cercano contacto con los bailarines. En determinado momento y con la autoridad de un árbitro, el macho da la orden al equipo de detener el baile y de retirarse, quedando él solo con la dama. Si ella lo acepta cumplirá el ciclo reproductivo en una relación de pareja de muy corta duración, pues concluida la cópula ella se alejará a hacer su nido y criar sus polluelos.

Como un clásico donjuán, el capitán volverá a llamar a su equipo para continuar el baile de cortejo para atraer a otras hembras.

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