Máquinas voladoras

El Financiero #779/ 2 -8 de agosto 2010

Como sabemos, fueron las aves las que motivaron el desarrollo de la aviación, gracias a que los humanos logramos reproducir la forma de sus alas y algunos detalles de cómo las utilizan. Pero, estos animales siguen superando con creces cualquier máquina voladora, llámese avión o helicóptero, por la forma en que usan sus alas y cola para hacer lo que quieren o necesitan.

La verdad es que por las razones que sean, las maniobras maravillosas que hacen en el aire despiertan justamente nuestra admiración y envidia.

Es algo conocido que el vuelo es el modo principal de locomoción empleado por la mayoría de las especies de aves para desplazarse en búsqueda de alimento, para evitar depredadores o realizar cortejos en las épocas de reproducción.

Según los expertos, el vuelo depende de la forma de las alas, que no son planas sino cóncavas, constituyendo una superficie de sustentación en el aire. Además, está la manera como las mueven.

El fenómeno del vuelo responde a principios básicos y leyes de la física. En términos sencillos, es un balance dinámico entre dos grupos de fuerzas opuestas: unas que empujan hacia arriba y hacia abajo; y otras que lo hacen para adelante y para atrás.

Recordemos que el peso es el resultado de la gravedad de la Tierra, y las aves gracias a su diseño anatómico lo reducen al máximo posible para minimizar la fuerza que las jala hacia abajo.

Por este mismo diseño, el flujo de aire sobre las alas crea una fuerza que jala al ave hacia arriba. Igualmente la forma del pico, cabeza y cuerpo les reduce la resistencia del aire hacia el frente y la fuerza de arrastre hacia atrás.

Sin embargo, hay que aclarar que los insectos lograron volar mucho tiempo antes que las aves y son mucho más versátiles, ya que su pequeño tamaño hace que la física de su vuelo sea más sencilla.

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