La polinización, valor y belleza

El Financiero #830 del 11 al 17 de julio 2011

De acuerdo con estudios de la FAO y otras entidades, se estima que solo en los Estados Unidos el valor anual de la polinización de los cultivos, que es la que nos permite tener granos y frutos para nuestro consumo, es de $6.000 a 8.000 millones. A nivel mundial, dicho valor se estima de $65.000 a 70.000 millones.

Las plantas que cultivamos para nuestra alimentación en su gran mayoría poseen flores que requieren ser polinizadas, un servicio que prestan “gratuitamente” insectos, aves y algunos mamíferos como los murciélagos, que habitan bosques y otros ecosistemas cercanos a las plantaciones agrícolas.

Según un informe del Convenio para la Diversidad Biológica, no es de sorprenderse que la enorme pérdida de biodiversidad que sufrimos en el mundo conlleve una declinación en la polinización de las plantas.

En un reciente estudio, realizado en los Estados Unidos, se analizaron 30 cultivos diferentes. La pérdida económica estimada por falta de polinización fue de $54,6 millones, lo que representa una pérdida de 46% en las cosechas.

Esta afectación de la polinización en la agricultura se asocia a otros factores, como la creciente sobredependencia de suministros químicos y derivados del petróleo (pesticidas, pro ejemplo) que dañan severamente los suelos y los ecosistemas. Debería ser lógico, además de buen negocio, el desarrollar ecosistemas agrícolas sostenibles, ricos en biodiversidad, en los que la polinización se siga dando tal y como la concibió la naturaleza y emergió como resultado del complejo fenómeno de evolución.

Pero además, como es usual en la naturaleza, la polinización es un fenómeno un tanto oculto pero de una belleza realmente extraordinaria. Afortunadamente, atrae ya la atención de la industria cinematográfica, facilitándonos así su visualización y deleite.

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