Biodiversidad, ciencia y cultura

El Financiero #858 del 27 de febrero al 4 de marzo 2012

Para muchos de los que nos dedicamos a las ciencias naturales, una de las características más sobresalientes que tiene la vida en la Tierra es su extraordinaria y asombrosa diversidad. Nunca antes, en los 3.800 millones de años de historia, habían existido tantas ni tan diversas formas de vida como las que existen en nuestros tiempos.

Esa diversidad la encontramos en las formas y tamaños de los seres vivos, en las maneras en que se las ingenian para cumplir sus ciclos de vida y en la armonía con que se adaptan al ambiente. Todos poseen alguna característica, sea física, química, biológica o ecológica, que nos atrae, nos divierte, nos asombra o nos inspira. A diferencia de nosotros, viven y mueren dejando siempre un mundo mejor para sus hijos.

He procurado compartir con los lectores un poco de los muchos conocimientos que la ciencia y la tecnología han generado sobre nuestro mundo natural, con la esperanza de que lo valoremos en todo sentido, y para que la grave amenaza del rápido deterioro de nuestro entorno sea una preocupación compartida. Todo esto porque los humanos estamos demandando más de lo que nuestro planeta nos puede dar. Pero también he buscado mostrar con numerosos e ingeniosos ejemplos como, por medio de la ciencia y la tecnología, podemos encontrar en la naturaleza las soluciones que requerimos para desarrollarnos de manera sostenible.

Hemos hablado igualmente de cómo ese interés con la naturaleza podríamos convertirlo en parte de nuestra identidad nacional, de nuestra cultura, entendiendo por cultura “el conjunto de conocimientos científicos, literarios y artísticos de una persona, pueblo o época”.

Por todo esto le agradezco profundamente a mi país y a su Ministerio de Cultura que consideren que lo que en mi vida haya podido hacer en el campo de las ciencias naturales, sea merecedor del Premio Nacional de Cultura Magón 2011.

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