Edén en el mar

El Financiero #874 del 25 al 1 de junio 2012

En la inmensidad de los mares que cubren tres cuartas partes de la superficie de la Tierra, existen sitios muy especiales que son un verdadero edén: los arrecifes coralinos de regiones tropicales.

La diversidad de especies que albergan, al igual que la densidad que alcanzan, son muy superiores a las de cualquier otro hábitat oceánico. Por eso se les considera los equivalentes marinos de los bosques tropicales lluviosos, las únicas formaciones naturales que los superan en su riqueza de especies vivientes.

Los científicos han encontrado en los arrecifes representantes de todos los grupos de seres identificados en el mundo, empezando por entes microscópicos, como bacterias y algas invisibles a nuestros ojos, pasando por organismos superiores de muy diversas formas, tamaños y colores.

Solamente de los corales, que constituyen la base estructural del arrecife, se han descrito cerca de 900 especies distintas. En esos edificios monumentales que ellos construyen encontramos invertebrados como esponjas, anémonas, cangrejos, langostas, moluscos y estrellas de mar; o vertebrados como serpientes, tortugas y peces. En cuanto a peces, se cree que ahí habitan más de 4.000 especies, por lo que no es de sorprenderse que también lleguen a alimentarse grandes animales como los delfines y tiburones.

Naturalmente, los biólogos se han interesado en comprender la razón de esa enorme diversidad biológica. Por su ubicación tropical en áreas costeras poco profundas y de aguas cristalinas, donde se combina luminosidad y temperaturas altas, esas enormes estructuras arrecifales generan un ambiente muy estable, con muchos nutrientes, lo que favorece la proliferación de tantos y tan diversos organismos, los cuales a su vez promueven tales condiciones.

Cualquier persona que haya buceado en un arrecife de coral podrá dar fé de que su belleza y esplendor, al igual que su riqueza de formas y colores, son excepcionales.

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