Sistemas resilientes

El financiero. Del 10 al 16 marzo 2014

Qué importante y agradable sería tener en el país un sistema de transporte vial en el que, si ocurre un accidente que bloquea una vía, no hay problema para el conductor de un vehículo o el pasajero del autobús, pues tienen a su disposición otras rutas que igualmente los conducirán a su destino final.

Podríamos decir entonces que tenemos un sistema (vial) resiliente, capaz de soportar, adaptarse y recuperarse de una perturbación seria y hasta de un desastre.

¿Existen ejemplos de sistemas resilientes en los que podamos inspirarnos para resolver problemas como el del transporte? Como lo plantea la organización BIOMIMICRY 3.8, la mejor manera de encontrar soluciones a dilemas de toda índole es preguntarle a la naturaleza. Y Ask Nature es precisamente el nombre de su portal en Internet.

Esa solución al transporte se inspira en el funcionamiento de un ecosistema de pradera de Norteamérica. Un ecosistema es una comunidad de organismos que interactúan entre sí y con el ambiente. Y un ecosistema saludable como éste, incluye muchas especies que cumplen funciones similares, como fertilizar el suelo o controlar un depredador.

Esa redundancia es crucial para garantizar la estabilidad a largo plazo del ecosistema de la pradera, porque disturbios naturales como incendios, epidemias, plagas o cambios de clima pueden eliminar una especie incapaz de soportar el cambio. Si existe redundancia, otra especie que desempeña una función similar podrá reaccionar, manteniendo así la resiliencia del sistema.

Emulando la naturaleza, cosas esenciales para los humanos como agricultura, hospitales y ciudades, redes eléctricas u otras deberían constituir sistemas resilientes, con sus elementos básicos de diversidad, complementariedad y redundancia, para asegurar así su funcionamiento estable y sostenible en el largo plazo.

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